domingo, 24 de julio de 2011

Existe un mutilado, no de un combate sino de un abrazo.


Ello es que el lugar donde me pongo
el pantalón, es una casa donde
me quito la camisa en alta voz
y donde tengo un suelo, un alma, un mapa de mi España.
Ahora mismo hablaba
de mí conmigo, y ponía
sobre un pequeño libro un pan tremendo
y he, luego, hecho el traslado, he trasladado,
queriendo canturrear un poco, el lado
derecho de la vida al lado izquierdo;
más tarde, me he lavado todo, el vientre,
briosa, dignamente;
he dado vuelta a ver lo que se ensucia,
he raspado lo que me lleva tan cerca
y he ordenado bien el mapa que
cabeceaba o lloraba, no lo sé.

Mi casa, por desgracia, es una casa,
un suelo por ventura, donde vive
con su inscripción mi cucharita amada,
mi querido esqueleto ya sin letras,
la navaja, un cigarro permanente.
De veras, cuando pienso
en lo que es la vida,
no puedo evitar de decírselo a Georgette,
a fin de comer algo agradable y salir,
por la tarde, comprar un buen periódico,
guardar un día para cuando no haya,
una noche también, para cuando haya
(así se dice en el Perú — me excuso);
del mismo modo, sufro con gran cuidado,
a fin de no gritar o de llorar, ya que los ojos
poseen, independientemente de uno, sus pobrezas,
quiero decir, su oficio, algo
que resbala del alma y cae al alma.

Habiendo atravesado
quince años; después, quince, y, antes, quince,
uno se siente, en realidad, tontillo,
es natural, por lo demás ¡qué hacer!
¿Y qué dejar de hacer, que es lo peor?
Sino vivir, sino llegar
a ser lo que es uno entre millones
de panes, entre miles de vinos, entre cientos de bocas,
entre el sol y su rayo que es de luna
y entre la misa, el pan, el vino y mi alma.

Hoy es domingo y, por eso,
me viene a la cabeza la idea, al pecho el llanto
y a la garganta, así como un gran bulto.
Hoy es domingo, y esto
tiene muchos siglos; de otra manera,
sería, quizá, lunes, y vendríame al corazón la idea,
al seso, el llanto
y a la garganta, una gana espantosa de ahogar
lo que ahora siento,
como un hombre que soy y que he sufrido.

lunes, 4 de julio de 2011

El Egoista

Decía Jorge Luis Borges que un poeta, como un príncipe, recibe un destino.


Creo que los modelos son simples circunstancias, irregularidades del momento. Seria una falsedad asignar algún motivo. Las frases escritas están no para quien crea que son de ellas o ellos sino para quien las hace, que indistintamente de la base o forma con la que se represente, exclusivamente le pertenece al Autor de las mismas.

jueves, 9 de junio de 2011

Belle de Jour


Alguien siempre estará pendiente de ti,
no faltara quien niegue tus errores,
quien oculte tus falencias,
la sed de quien te sombree sera mas,
y la sal que cubre tu cuerpo no cocinara tus hombros,
pues mas fuego que el mio no nace en otros labios.

miércoles, 1 de junio de 2011

Yo soy la morsa


La realidad es esta, no cambio estas viejas zapatillas porque me hacen ver mas bajo, tienen planta baja es eso, mi otras zapatillas son como las demás, cañas altas le dicen. El otro día fui al zapatero, le explique el problema, se lo grafiqué, el afirmo que podía solucionar todo, al regresar por mis viejas zapatillas las encontré igual, el gordo, porque ahí si podía llamarlo así, antes era un digno zapatero, ahora era el gordo, me enseño mis zapatillas ya manoseadas por el, me mostró su interior sin asco, mira la parche acá y aquí, luego la cosí, así es hermano, ahora si quieres tapar esas grietas tienes que ir donde limpian zapatos, esos patas tienen ese tipo de tinte, es una mezcla entre blanca y plomiza, medio hueso.

Tome mis zapatillas, ya había pagado por adelantado, fea costumbre mía, una vez ya antes había discutido con este gordo, pero al final me cambio como 03 veces la suela de unos mocasines que no quise botar, y que no uso, solo en ocasiones importantes, era ese detalle, mi vieja pensaba que porque usaba siempre zapatos de baja caña, se iban a comer la zuelas mis medias, que ya me iba a mojar los pies cuando lloviera o algo así, bueno mama, ya ahora las cambio, el gordo me hizo pasar otro martirio, me salio con que hasta había ido a la "Fabrica" por mis suelas, bueno, al final, en esta ocasión a diferencia de otras había cancelado la mitad, pero como es torpe en mi, la credulidad de que se hacen las cosas bien, expandí mis brazos con el billete antes de revisar los zapatos. En esta ocasión no hubo reclamo de pago, por lo que pude haberme hecho el sonso, pero en fin, no me sale el palomilla.

En ese momento creí que el gordo había aprendido la lección, que con Joaquín nadie se burlaba, pero en fin, cuando recogí mis zapatillas viejas, manoseadas y psicológicamente traumadas, me fui a casa, mi madre como siempre, como cuando vengo de la peluquería y me revisa las patillas y la nuca para ver si se ha realizado bien el trabajo, me pidió al entrar, las zapatillas.

Yo antes, había pasado por un boutique de cosméticos, adquirí un esmalte blanco, no tan blanco señor, algo hueso, como este color mire, este puede ser- dijo, o este derepente, ya haber, este. Bueno, mi mama se dio cuenta, no se le pasa nada. Me regaño y solo atine a decirle que estaba en oferta el pollo en Plaza Vea. Como ha subido el pollo no, mas tarde te acompaño a comprar si?

Bueno hasta ahora uso esas viejas zapatillas, no me duele verlas tristes, mientras me hagan sentirme mas pegado al suelo, mejor anda en sandalias pues, me dice mi hermana.

miércoles, 18 de mayo de 2011

No se pide lo que se regala.

Regalaras mis palabras como si fuesen tuyas. Yo se que lo regalado no se devuelve. Desde niño he sabido perder, no me duele que los besos que antes fueron míos sean ahora de otros. Lo hombre me hizo creer que alguna vez me perteneciste. Estos años te han enseñado a hablar como hablo, alguna tarde estornudare y tu te sonaras la nariz por mi.

Los rompecabezas se completan solos y cabe mencionar que la pieza que siempre falta es la de uno mismo, y no la del otro o otra que uno espera encontrar.

miércoles, 4 de mayo de 2011

Síndrome de Joaquín

Me dejaras pensando que quise mas a quienes no me quisieron.
Sin saber que la memoria no me guarda ni un dia,
que puedo amar locamente y olvidarlo sin encontrar consuelo.

People are strange

No faltara alguien que de un momento a otro te diga algo, jugare a entenderlo, a reírme con el de sus historias, bueno a mi también me pasan señor, un gusto, hasta luego.