Entre los detalles que pudieran concluirse de mi, evidencio mayor desagrado que encanto. Mayor rechazo que consuelo y mayor lamentación que jubilo. Lo que ha significado que intente enmendar en algunas personas algún pasado tortuoso. Esta balanza nunca se ha inclinado a mi favor y aunque presumiera que la culpa fuera una vía para entender el pasado, solo he encontrado que a mas culpa es menor la sanación. Puedo ser consciente pero no responsable de lo sucedido. Cada día es distinto y cada cara es otra cara aunque creas saberte sus rasgos de memoria. Solo hay que darle un espacio, cerrar los ojos y posicionarte en tu frente y respirar. Respirar mientras te olvidas de todo y solo entiendes que estas solo o la mayor parte del tiempo solo, aunque de rato en rato, y de vez en vez, alguien suponga ofrecerte algún tipo de afecto.
Entre la lista de mis virtudes, aunque sorprenda a algunos que las tenga, podría estar la perseverancia y la terquedad de suponerse valioso o merecedor de lo que quisiera o tenga. Puedo querer algo demasiado y plantearme esquemas a seguir para poder llegar a conseguirlo. Plantearme una vida a largo plazo o un espacio breve da lo mismo. Sea la proyección que se tenga, mientras la desee la planteo para poder llegar a conseguirlo. Creo que me he olvidado de dibujar y de tocar la guitarra. Siento menos seguridad de la que tenia antes a causa de situaciones que contradicen mi antigua forma de ver las cosas. Ahora me atiendo con un psicólogo que me brinda según dice, un soporte emocional ante situaciones que considero han dañado todo mi entorno. Existe consciencia pero no depresión advierte el colegiado. Quizás si se añadiera ciertos brotes de autolesiones considerara que el perjuicio o mi problema es el resto y no yo. Pero ciertamente nunca atentaría contra mi vida. Esto se sobrelleva debido a que tengo la misma intensidad en lograr lo que deseo como para destruir lo que deseaba. Y mi problema radica ahí. En ser demasiado cobarde cuando pierdo. En situarme en aquella tarde a mis trece frente a un viejo amigo a quien tenia postrado en la arena de un jardín y a quien miraba con cierto odio con una piedra alzada en la mano derecha. Recuerdo que al entenderme, solo deje caer la piedra y espere a que ese viejo amigo se levantara y se fuera. Al menos en ese día, si hubiese algo que rescatar, pude ser capaz de terminar las cosas a tiempo.
Sigo creciendo, es normal, la vida pasa y aunque muchas veces me digan lo atractivo que soy, no me basta. No sabría que decir o hacer para sentir la felicidad que en algún momento tuve. Soy una agradable compañía, una decepción, un lindo complemento, un buen amante, una perdida de tiempo, un consuelo, un hombre carente de sentimientos, un cable a tierra, un abrazo fuerte y cálido, un buen padre, un mal padre, unas manos heladas, un olvidado, unos labios bonitos, unas pestañas grandes, una punta de nariz redonda, unos rizos ya con canas, un cínico, un mal escritor, una espalda llena de pecas y lunares, una escala de emociones que suben y bajan, una ansiedad constante e irremediable, un inconsolable, un constante pensamiento pesimista y destructor, un gran costal de defectos que se ata con alguna virtud que llega a ceder cada cierto tiempo. Soy un egoísta, alguien que ama a su manera y al que le cuesta saberse amado o querido. Aunque sepa que no es difícil que llegue a quererlo. Es difícil que este llegue a querer a alguien que lo quiere, porque le da a ciertas personas un valor superlativo. Una cualidad que solo el supone para entenderse a si mismo. Para identificarse en esta persona y saber quererla o quererse mejor dicho.
Soy difícil hasta para mi mismo. Detesto las preguntas que busquen desenredar mi caótica cabeza. Ya que ninguna respuesta me genera una solución sino mas bien, un aumento de supuestos que me terminan matando el día o algunas horas en cuya noche para remediarlas, hace falta ingerir un antidepresivo sin prescripción ni diagnostico especializado. Quizás como consuelo sirva decir que este hombre no sueña. Que sus pesadillas si es que las tiene no van del lado del sueño, sino del desvelo y dentro del horario de oficina.