domingo, 17 de junio de 2018

Manifiesto

El pasado no nos devolverá.


Había olvidado que quererte era esperarte
por la moderación y el freno de los impulsos,
por la paciencia y la represión que ésta acompañaba.

Y por la mismas prohibiciones me aleje
viviendo sin restricciones,
saneando necesidades básicas,
tomando y descartando opciones,
hasta cansarme de la facilidad de dichos términos.

Y aunque te extrañara,
ya mi presente no configuraba tu presencia.

Era yo nuevamente, solo y aislado.
Retomando aficiones e intereses.
Al final, mi libertad era lo único que me quedaba.

Y aunque te extrañe,
y aunque lo valgas,
no puedo, ni dejare cambiar mi libertad,
por la represión que significa tu compañía.

Si no puedes ser libre conmigo, mejor no compartamos nada,
Ni la paz, ni la alegría momentánea,
aunque lo necesite, aunque te necesite.


Aun recuerdo que dijiste, 
que las cosas serian mas fáciles 
si estuvieras enamorada.

Y no lo estas.

Como diría el indio solari, 
si no hay amor, que no haya nada entonces.

sábado, 9 de junio de 2018

La Distancia Adecuada


Aunque tu sonrisa me quede cada vez mas lejos,
Sabrás que cuando quieras venir,
acá te esperaran unos pinceles y una vieja guitarra,
alguna pintura y alguna canción.

jueves, 31 de mayo de 2018

Dulzura Distante

Acápite


Sere simple,
te extraño.
Pero, considerando que no fuimos nada,
no puedo alegremente decirte para volver a tener algo que nunca tuvimos.
Considerando nuestro extraño pasado,
quedaría solo decirte:
¡Señorita (Apellido)!, ¿Tiene un rato que le sobre?
Solo quería decirle, que estaba bonita hoy,
con su blusa rosada,
tan bonita como para un abrazo.

 
Pero puede mas el orgullo que las ganas.

El Niño Manjar blanco

Era un niño muy pecoso. Tenía el pelo muy desordenado (él creía que era el pelo ondulado más hermoso del mundo) y siempre que encontraba a una niña jugando a las muñecas le decía: ¿Puedo ser yo el papa? Y la niña le decía que sí. Que le encantaría que fuese el papa. (Esas respuestas lo volvían un poco enfermo, él pensaba que se lo decían de verdad, uff ya se imaginaba de viejo con aquella niña, con tres o cuatros muñequitos como hijos, saliendo temprano a trabajar y llegando tarde, muy cansado y peleando porque ella no le había preparado su vaso de leche muy caliente (como a él le gustaba). Luego de quedarse parado frente a ella como media hora pensando le dijo: ¿Qué le falta a tu hijo? Dime, se lo puedo dar. La niña le dijo: Creo que nada, él está bien. Se sentó a su lado, saco de su lonchera un pequeño frasco, lo destapo. Cogió una cuchara y comenzó a manchar sus labios.

¿Qué te hechas? Le dijo la niña. Manjar blanco le dijo el niño. ¿Acaso no te gusta el dulce? La niña dijo que sí. Entonces porque no me das un beso. ¡No! ¿Qué dirán nuestros hijos? Ya bueno solo uno pero, que Eleonor no vea ah (Eleonor era la menor de todas sus muñecas). Ya que importa, solo uno. Se besaron, ese beso duro casi una eternidad, la niña no paraba de probar el manjar blanco de sus labios. Pasó un tiempo y la niña le dijo: ¿Se acabó el dulce? Creo que si dijo el niño. Entonces ya no quiero que seas el papa de mis hijos. Puedes regresar de donde viniste, chu, chu, vete. Eres una mala niña y una mala madre, ¿Cómo vas a dejar a esos niños sin padre? Dije. Yo me las arreglare, no sé como pero saldré adelante y luchare por mis retoños (siempre todas las niñas decían lo mismo, como si hubiesen visto películas de madres solteras y sufridas, que trabajaban en máquinas que votaban mucho humo o cosas así).

El pecosito como le decía su mama se fue caminando y dejo a la niña, hablando sola.

domingo, 27 de mayo de 2018

Dicen



Él fabricaba ventanas. Decenas de ventanas. Pero nunca se asomó a ninguna.
Ella escribía cuentos. Decenas de cuentos. Pero nunca se atrevió a contar.
Dicen que una vez él se asomó para verla.
Pero ella siempre creyó que era un cuento.
Dicen que una vez ella quiso contarle algo.
Pero él estaba asomado a la ventana.

Elena Martínez Martínez

Fotografia

A veces pienso que seria ... 


.... si llegaras y me regalaras un abrazo.
Si continuáramos esa mentira.
esas noches, 
ahora frías,
esa paz que no me la han devuelto los cigarros.
ese anti-estresante de grandes ojos.

Si volviera a sonreír al verte,
si me alertaras cualquier momento libre,
si pudiera justificar un beso breve.

Si mi vida no fuera tan enredada 
como los rizos de mi cabeza,
Si no me preocupara que me quieran igual,
no ser absoluto,
ser paciente,
quizás estaría un rato mas a tu lado.


Cuando me levanto de la cama piso una mina, esa mina soy yo.
Bradbury 

domingo, 29 de abril de 2018

Trama y Desenlace

Parte de la mentira que íbamos construyendo,
era la de afirmar que no eramos nada,
dándonos el tiempo que pudiéramos,
regalándonos espacios,
lejos de quienes pudiesen atestiguarlo.

Y la compañía se torno agradable,
se sumaron los besos y los abrazos,
las noches se tornaron de lilas a negras,
blanqueándose de pronto,
despiertos hasta el amanecer,
entre gatos, entre el mar,
entre nuestros brazos,
entre el frió,
y solos.

Parte de la mentira que íbamos construyendo,
era la de no permitirnos mas ganas,
que aquellas que la razón pudiera avalar.
Y así transcurrió el tiempo,
omitiendo expectativas,
frenando pasiones, afectos, cariño.
Enamorarse estaba prohibido.
Por que aun, hasta para los sentimientos había que tener razones.

Parte de la mentira que íbamos construyendo,
era ir sumando escenarios de encuentros,
actividades que contradecían nuestra reiterada y negada relación,
compartiendo nuestro pan, nuestra comida.
apaciguando nuestras angustias,
consolándonos con abrazos fuertes,
besándonos los ojos,
el rostro entero.

Parte de la mentira que íbamos construyendo,
era darnos el uno al otro,
era quererte y esperar que me quieras,
era estar disponible a lo que desees,
era aceptar tus vergüenzas,
tus escapes y falta de atención,
era aceptar que te aceptabas antes que a cualquiera,
era saber que las cosas no iban a ser diferentes,
que el tiempo no iba a cambiarnos,
que no existía el quizás.

Parte de la mentira que íbamos construyendo,
era saber que solo teníamos momentos
y que lo que sucediera luego, nos distanciaba.
era saber que cualquier extraño era mas importante.

Sin embargo,
hablando por mi,
existieron varios momentos,
en donde intente evitar seguir construyendo
estos afectos, que siempre venían con fecha de caducidad.
en donde intente evitar seguir queriendo,
sabiendo que no recibiría el mismo afecto,
por que debía aclararme siempre,
que no eramos nada y que no lo seriamos.
que nuestras vidas y quienes nos rodeaban, lo impedían,
que si el tal vez pudiera configurarse, seria otra la historia.
y quizás intente terminarlo varias veces,
pensando que era menos valiente que tu,
que teniéndolo todo claro,
seguías aun sin aferrarte a algún sentimiento.

Sin embargo,
el fin era acabarlo a la fuerza,
o mantener una mentira,
a pesar que la impotencia creciera
en el pasar de los días,

Como sabrás, se dio lo primero,
pero a causa de lo segundo.
No pude encontrarle una razón,
al hecho de aguantarme las ganas de darme,
de contradecir nuestro pequeño pacto,
de querer tomar tu mano,
de querer abrazarte,
de darte un beso,
por la reserva que había que tener,
por el respeto y presencia de los demás,
frente a quienes suponían cosas peores,
yo esperaba algo ridículo que nunca se daba.

Ciertamente mi error fue enamorarme,
tomar en serio a quien debí tomar a la ligera.

¿Y el tiempo se perdió?
O simplemente, no paso nada,
nos saltamos 4 meses, sin haberlos vivido,
convirtiendo el año en 8 meses,
que empiezan terriblemente.



Me hago odiar fácil, 
olvidarme no es difícil.
Sin embargo, a diferencia del mar o el fuego, 
en donde todos los mares es el mar,
en donde todo los fuegos son el fuego,
ninguna mujer o suma de cualquiera, podrán llegar a ser esa mujer.