Hoy extraño cosas de ti,
tu mentón sobre mi pecho,
tu tez tan clara.
Tu breve descripción de dibujo,
tu falta de maquillaje,
tu mano izquierda metida en el bolsillo trasero de mi pantalón,
tu imaginación y la sorpresa de tus bajas expectativas.
Tus hombros encorvados y esos ojos mirando al horizonte.
jueves, 3 de diciembre de 2020
lunes, 27 de enero de 2020
Fool
I´m a fool to want you
Chet Baker
No tenemos mas oportunidades y es una verdad.
Recurrir a ti seria un error,
cometer la estupidez de saludarte,
cediendo una cólera que despertara tus dudas,
insinuando mi falta de vergüenza.
Una falta infantil es cierto,
que se traduciría en una disculpa inmediata.
Esto demuestra un evidente interés y una absurdidad injustificada.
Sucede que me comparo mucho,
estoy seguro de vivir diferentes vidas,
creo aun estar contigo en algun mundo,
regalandome un nuevo inicio,
un abanico de oportunidades,
tantos platos quemados,
un pasaje que cruzaremos constantemente,
un lugar inmensamente verde,
sudando como cerdos, por estas fechas y por esos lares.
buscando que hacer en esas horas libres,
aveces me pienso encima tuyo,
contandote una vieja historia,
y en serio, debo estar ahí contigo,
y esto solo es un sueño,
quizás como un quijote aun me supongo un héroe,
ese hombre que te miraba con cierta luz,
que te besaba con cierta paciencia,
que se quedaba durmiendo mientras cerrabas la puerta
y te ibas a trabajar.
Esto explicaría por que despierto constantemente sin verte.
Al final de la noche tendré algo que contarte,
para que te termines durmiendo a mitad de la historia,
en la mitad de esta historia.
En la que te supongo aun conmigo.
domingo, 22 de diciembre de 2019
Figuración
"La actitud de Borges me conmovía. Me gustaba lo que yo era para él, lo que él veía en mí. Sexualmente me era indiferente, ni siquiera me desagradaba. Sus besos torpes, bruscos, siempre a destiempo, eran aceptados condescendientemente. Nunca pretendí sentir lo que no sentía."
(Estela Canto).
Ando algo atrasado,
han pasado dos días de tu natalicio y
aún no te digo algo que justifique un perdón,
disfrazado en un viejo y repetido saludo.
Este año me he reiterado mucho,
ha resultado ser una constante de primeras veces,
me siento como en el periodo de mis diecisiete,
lo cual me preocupa mucho ya que,
los años que siguieron hasta la fecha no fueron gratificantes.
Sentirme como primerizo no justifica algún asombro.
Fuiste alguien necesaria, un par, una compañera y una cómplice.
Aun le doy libertades a mi neurosis por lo que entiendo,
la distancia y el final.
Queda solo agradecer la comprensión del silencio y la falta de cortesía.
No quiero mentirle por amor a la fotografía.
domingo, 17 de noviembre de 2019
El Anciano y Los Espejos.
Con cierta edad abrió una vidriera por una vieja calle que reservaba un cierto encanto colonial. Su puerta principal era de madera que daba pase a un espacio de techo alto que llenaba de luz con unas encantadoras lágrimas que él hizo, ofreciéndolas a la vista como muestra de su habilidad. El arte de sus creaciones que concretaron la apertura del negocio obedecían también a una necesidad de subsistencia. Sus clientes no eran inmensas iglesias ni refinados aristocráticos, por lo que sus contadas lámparas o las lágrimas eran hechas muy raras veces. En cambio urgían por esos días usar algo más de masilla y una medida corta de vidrio para reemplazar alguna ventana rota reventada por algún crio con una pelota, palomilladas que acostumbraban darle de comer.
La concepción que construyó su mujer en cuya figura asimilo alguna identidad trajo una descendencia ajena a sus aficiones, desarrollada en un contexto diferente, partícipe de otros vidrios rotos al que él, ya mayor iba a reparar.
Sin embargo su costilla tuvo entre su prole a una mujer que ha diferencia de sus prójimos eligió permanecer con su anciano creador. De este aprendería el juego peculiar y misterioso de los espejos, escondiéndose en ellos y gritando para ser encontrada por aquel fabricante de irrealidades al que llamaba padre.
Desde aquel momento solía vérsele al vidriero pasearse con aquella hija saludando a sus cercanos, cruzar las sendas y recurrir a dependientes por algo de víveres. Esa adopción que cortó su soledad lo comprometía a cuidados del mismo grado de los que tenía con sus lágrimas o lámparas. Una forma frágil del mismo material que vive y grita.
Sin embargo su costilla tuvo entre su prole a una mujer que ha diferencia de sus prójimos eligió permanecer con su anciano creador. De este aprendería el juego peculiar y misterioso de los espejos, escondiéndose en ellos y gritando para ser encontrada por aquel fabricante de irrealidades al que llamaba padre.
Desde aquel momento solía vérsele al vidriero pasearse con aquella hija saludando a sus cercanos, cruzar las sendas y recurrir a dependientes por algo de víveres. Esa adopción que cortó su soledad lo comprometía a cuidados del mismo grado de los que tenía con sus lágrimas o lámparas. Una forma frágil del mismo material que vive y grita.
La pausa se la regaló la edad y los cuidados necesarios su sapiencia en la materia. Sin embargo no podía inferir en los impulsos ajenos, en la desalineada y peligrosa calzada o por aquellos apresurados pasos que buscaban participar de alguna carrera para ir o venir hacia y desde cualquier parte.
Una mañana el vidriero con la hija caminan por la avenida principal, a su derecha como flechazos se veían pasar a los automóviles por lo que atino apoyar a su prole en su brazo izquierdo. Su ruta contravenía el tráfico sintiéndose un acercamiento brutal en el avance de estas sagitas. Se aproximaron a una casa de ventanas abiertas cuya derecha abultaba en la pista un desnivel que advertía cualquier desborde. Sus pasos iban a darse en un cruce fatal con una materia que contradecía exponencialmente la velocidad de su pasaje. Al llegar este vehículo al bulto de su sendero y al estar nuestros caminantes en aquella paralela situación se escuchó en el golpe que sobresaltó el carro un grito seco, uno solo que daba a entenderse como respuesta a un golpe. Una exclamación angustiosa que regalaba dolor a quienes la escuchasen.
La desesperación que despertó en los ocupantes de aquella casa que ofrecía sus ventanas abiertas a la luz y a los ruidos de los motores, género que corrieran hacia aquella calle que adelantaba por el escándalo que lo había precedido, un tinte rojo y espeso, y que atendida la curiosidad tendrían luego que limpiar.
Abrieron su puerta y encontraron a Augusto con su hija, quienes sorprendidos por su estrepitosa aparición los miraban fijamente.
Abrieron su puerta y encontraron a Augusto con su hija, quienes sorprendidos por su estrepitosa aparición los miraban fijamente.
Srta. Pandereta
Dos años sin que la casualidad nos junte a celebrar tu nacimiento, sin que la suerte ponga tus manos en las mías hasta el amanecer en un patio frente a ojos curiosos, sin que nuevamente la música que escucharás haya sido la también mía, aquella rítmica contagiosa del hombre panderetero.
No existe nostalgia de mi parte al dar fácilmente las cosas por perdidas. Atras estan los besos culinarios y los abrazos administrativos. Atrás esta aquel trago pendiente que nunca reclame y aquella noche cobarde.
Feliz año nuevo.
domingo, 3 de noviembre de 2019
Después de las fiestas
Y cuando todo el mundo se iba y nos quedábamos los dos entre vasos vacíos y ceniceros sucios, qué hermoso era saber que estabas ahí como un remanso, sola conmigo al borde de la noche, y que durabas, eras más que el tiempo, eras la que no se iba porque una misma almohada y una misma tibieza iba a llamarnos otra vez a despertar al nuevo día, juntos, riendo, despeinados.
JC

Coincidencia o no, se cruza este poema de Cortázar y la canción de el David.
Hay un sol que no creerías.
viernes, 1 de noviembre de 2019
Un dia menos
Siento que paso los días esperando que efectivamente pasen. Por ejemplo existen momentos que ese peso que cargo echado en la cama no es más que su aceptación sin hacer algo al respecto. Como decía Benedetti siempre cuesta un poquito empezar a sentirse desgraciado.

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