miércoles, 13 de marzo de 2019

Sin esfuerzos

“Podemos librarnos de una neurosis, pero no curarnos de nosotros mismos.”
Sartre

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Ribeyro en uno de sus cuentos, replica un aforismo que a la letra dice: “Todos tenemos un doble que vive en las antípodas. Pero encontrarlo es muy difícil porque los dobles tienden siempre a efectuar el movimiento contrario”. Borges en "El Otro" se cruza en una banca con el mismo, pero con ya avanzada edad. Este cruce y separación de una vida cuyo sueño puede configurar los años de quien se te cruce o de los instantes en los que vivas o hayas dejado de vivir ha generado una peculiar anécdota. La misma que, a pesar, de hablar de figuraciones diferentes, no hacen mas que entrever una cíclica circunstancia. Ambos nos cruzaremos nuevamente con otras caras y otras voces. Con las mismas vergüenzas y quien este frente a ti, caminara tu casa como si ya hubiese estado antes y simularas celos que justificaras, por aquellas adivinanzas. 

En ambos casos, el sueño podrá variar su significado según la ultima impresión que puedas retener, es decir, puedo ahora solo pensar en los motivos del olvido y ella en cambio de su incorrecto enamoramiento.

Mi antípoda esta ahora en otro país, en el cual me perderé un tiempo. Antes de esta salida hubiese aspirado verte en alguna banca, sin embargo, en nuestra conjugación, mi cobardía imposibilitaba dar un paso a causa de la añoranza, generándome en todo caso, que tus carencias, a lo que se te daba ser, una valentía que asimilabas madurez, luego engreimiento y finalmente absurdidad ayudase a concretar la unión. La finalidad era vernos y volvernos a ver sin conseguir nada y aspirándolo todo.

Hoy pase temprano por donde cruzabas, temprano aclaro, porque tus tardanzas contradecían mis pragmatismos. Por lo mismo, no pude apreciar quizás aquel pantalón suelto, aquella blusa que caía cuadriculadamente en tus caderas, un pelo quizás ya negro, sin tinte. Un rostro sin colores que acentuaba tu nariz y unos ojos claros, unos labios grandes y un beso educado.

Ahora me voy y no es un consuelo.

viernes, 8 de marzo de 2019

Execrable

8 de diciembre

De pronto nos topamos con los mismos gustos, ciertamente ya había adivinado algunas características de aquella mujer que acostumbraba a atarantarme a la hora del almuerzo. Precise sus gustos por los Beatles y Liniers, por Drexler y la lectura.

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martes, 12 de febrero de 2019

Mochilas

Se menos de ti ahora y no es un alivio. Aveces supongo que tu venganza consistió en buscar algo seguro y aburrido. Esperaba menor tiempo de apego pero debió gustarte el hecho de que no te criticara tanto. Yo era muy burlón y el quizás muy caballero.

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lunes, 11 de febrero de 2019

Almendra

Nota de diario

Un día cualquiera



No sabía que las distancias se incrementarían a tu llegada. Vas creciendo lejos de mi y representarte en esta etapa de vida, indefensa, necesitada e inocente me permite estar de algún modo contigo. Tu madre es una valiente al cuidarte sola y soportar mis periodos cambiantes. Al alejarte de mi y de mis impulsos liberatorios. Crecerás y elegirás inteligentemente mantenerte aun en su pecho. Yo por mi lado, ajeno, siempre ajeno, esperare tu abrazo al final de la noche, tu rostro descansando cerca a mi cuello, como pidiéndome que no me valla. Tu inteligencia en esta parte radica en tu silencio, en tu mirada juzgadora, en tus palmadas y en aquellos gestos que saben criticarme constantemente durante los pocos días de visita que intento aprovechar, sin discutir. Sin embargo, sonríes y vuelves a ser una niña normal, que paradójicamente se inquieta más a mi lado, quien dilata el sueño para que no me aleje en las horas previstas. Aun te recuerdo, en aquellos primeros días de mayo, cuando intentaba calmar tu llanto y pude verme igual de temeroso como estoy ahora, en esta libertad que siempre protejo, pero que solo ha sabido darme infinitas angustias. Prometerme cambiar será un despropósito, un esfuerzo en vano. Por lo pronto me ajusto a las reglas, verte previo aviso anticipado de dos semanas.

Torero Sentado

Diario Marica

15/01/2019



La libertad necesita un escenario en cual desempeñarse, como a todo neurótico un público. Descansar un tiempo antes de sortear nuevamente la vida, es hoy en día, lo mas conveniente.

Girasoles



Plantearse una idea o imagen lejana con la finalidad de acercarse a ella en cualquier representación. La música compromete al recuerdo y la imagen a la esperanza.

La Sonrisa de Voltaire


Vino a mí un día libre, como lo llamamos acá. Esos donde podrías darte una escapada para olvidarte por unos instantes la miserable vida que cursabas. Ella era Renoir y yo las sombras de Rembrandt. Ambos no apreciábamos al congénere, pero nos jugábamos en la distancia - por esos días aun corta - cierta simpatía por nosotros mismos. Nuestra mensajería era abundante. Las tensiones acrecían en cada encuentro. La fortuna radicaba en las aventuras de nuestras salidas que, sin orden ni planificaciones, terminaban siempre por ser anecdóticas. He renegado siempre de lo anecdótico por su carencia de sencillez. Pero estas ocurrencias suscitaban en el exacto ámbito de lo sencillo. 

Se dieron por estas razones días llenos de libertad, sin ajustarnos al calendario. Sonrisas que atontaban mas nuestros rostros. Estar sentados escuchándonos, aprendiendo y corrigiéndonos durante el poco tiempo que tuvimos fue gratificante. El espacio que teníamos siempre era poco. Como en un cuarto lleno de libros, nos arrimábamos en una esquina, para que, después del sexo que luego fue amor, nos contásemos algo. Yo buscaba su atención y ella no creía su impacto. Quizás en el fondo, no nos queríamos mucho en solitario. Sus manos, su nariz, su cuello, su espalda, sus labios, sus ojos, sus dientes, su pelo, sus hombros, sus incontables lunares, su sueño profundo, sus senos suaves y sus piernas firmes me cautivaron. La dibujaba constantemente cuando la miraba. Le regale Rayuela para que asimilara la figura del amor en aquel movimiento browniano. Hoy se va ciertamente y debo dibujarla, aunque no se guste, para que se quede algún tiempo más mientras decide regresar o quedarse en España.

Ya ha pasado un tiempo y se mantiene la correspondencia en la distancia. Sin embargo, es inverosímil. Debo tocarla para seguir creyendo. Soy como ese apóstol de Cristo que dudó su resurrección. Por lo general soy un hombre que se cuestiona siempre. Incierto hasta para el afecto. Debo tocarla porque existe la necesidad, las ganas y la pena de hacerlo.